Antes
de empezar, vamos a ver una infografía que resume concisamente los argumentos
del artículo de la semana pasada:
Como
ya quedó claro la semana pasada, al margen de cualquier otro objetivo, difundir
y cuidar nuestra imagen es la principal misión de cualquier Social Media Plan,
pero para ello habrá que definir una estrategia adecuada a las necesidades de
cada proyecto.
Si
bien los artículos anteriores eran bastante genéricos y pueden valer para
cualquier tipo de proyecto, la estrategia debe ser específica para cada uno de
ellos, razón por la que esta parte del plan la voy a desglosar en varios
artículos.
Como
ya dije el primer día, no necesariamente todo el mundo necesita estar en
Internet o, no, al menos, de la misma manera. Si hemos decidido que no queremos
estar en Internet, para asegurarnos de que nuestra reputación no queda tocada
por una mala crítica no controlada, lo más adecuado es contratar a una empresa
experta en eliminar todos nuestros rastros de la red.
Sin
embargo, son muy pocas las empresas que consideran hoy en día que no deben
estar en la red y, aquellas que no quieren estar, ni tan siquiera están al
tanto de que pueden disponer de este servicio de eliminación de rastros.
Generalmente,
cuando se acude a un experto, casi todos ellos nos venden que debemos estar en
Internet. Es lógico, pues la mayoría de los consultores en nuestro país
trabajan para empresas grandes que se dedican a vender los servicios de
Community Management y Content Curator por no mencionar los desarrollos de las
aplicaciones web específicas que se pueden “endiñar” a los clientes incautos
que confían en que es mejor que te asesore el mismo que te va a dar el servicio
¡craso error!
En
estos casos no habremos acudido a un consultor, sino a un comercial. Estas
personas trabajan a comisión y nos venderán exclusivamente los servicios que
preste su empresa, al margen de que sean o no los más convenientes para
nosotros. Por tanto, estos expertos no necesariamente lo son y además no
podemos confiar en que el desarrollo de la estrategia a seguir sea realmente a
nuestra medida, pues también se estandarizan los paquetes a vender a los
clientes.
Ejemplo:
Pagina Web + FanPage en Facebook + Perfil de Twitter. Mantenimiento de
contenidos: 40 horas mensuales. Total: 1000 €
al mes impuestos incluidos.
Alguno
dirá “esto es un auténtico chollo”, otros dirán que es caro. Lo cierto es que
es un chollo peligroso del que se debería huir. Son 25 euros la hora, a una
empresa que habrá añadido al menos un 40% de comisión para el comercial en el
precio final -lo que deja el presupuesto sin comisión en 15 euros- y que
probablemente esté utilizando a un pobre becario mal pagado para realizar el
trabajo, si a todo esto le añadimos que además el IRPF y el IVA están incluidos
en el precio... unos 8,7 euros para repartir entre el sueldo del CM y los
gastos administrativos de la empresa. Y posiblemente nos tarificarán como hora
completa cualquier petición que hayamos hecho, aunque haya llevado 5 minutos su
ejecución, pues así pueden llegar a tarificar 12 horas por una a doce empresas
diferentes, lo cual si les daría verdaderas ganancias (hasta 104,4 € la hora
limpios) que en su mayor parte se destinarían a beneficios de socios y no a los
sueldos de los empleados. Toda esta filosofía empresarial a nosotros no nos
convendría nada, pues estaríamos compartiendo nuestro tiempo comprado con otras
empresas, en el mejor de los casos de la competencia y en el peor, de un sector
totalmente distinto, lo que nos daría una idea del grado de especialización en
nuestro sector del CM asignado.
Lo más
acertado es contratar a un Consultor freelance que nos recomiende a un buen CM
freelance experto en nuestro sector (Content Curator) –esto es clave- para que,
o bien nos enseñe a nosotros lo que debemos hacer o bien para que nos diga su
tarifa de mantenimiento que puede variar desde la nada recomendable 10 € hora a
la de tampoco nada recomendable 100 € hora. Sin embargo, no hay nada escrito
sobre lo que debe cobrar este perfil, por lo que deberemos ser cautos y tener
muy en cuenta que servicios nos ofrece el técnico en cuestión para justificar
el coste hora que nos propongan.
Una
vez determinado que queremos tener y a quien contratamos para el mantenimiento
de nuestra presencia controlada (web y perfiles sociales), hay que desarrollar
una estrategia publicitaria que nos beneficie como marca y que puede incluir
adquisición de espacios publicitarios en la web que no necesariamente sea
realizada por nuestro CM. Si estamos habituados a tratar con una empresa de
marketing para nuestra propaganda habitual o tenemos nuestro propio
departamento, son ellos los más indicados para determinar que tipo de campañas
nos pueden beneficiar.
Un
error muy común es considerar que el CM o el Content Curator pertenezcan al
departamento de Marketing. Una cosa es el departamento de Marketing y otra el
departamento de Comunicación, aunque a veces vayan uniditos de la mano y puedan
ser el mismo departamento o persona. Los primeros se dedican a la venta y los
segundos a difundir y cuidar nuestra imagen. Creo que hasta ahora ha quedado
bastante claro que nuestro CM o nuestro Curator cuida de nuestra imagen, por
tanto deberá estar en Comunicación. Es importante tener esto en cuenta, pues
una cosa es diseñar un banner y otra cosa es determinar que tipo de campaña de
banners queremos contratar y donde.
Nuestro
CM puede y debe saber diseñar un banner, pero debe ser un experto en marketing –que
puede casualmente ser la misma persona- quien nos debe decir que tipo de campaña
nos conviene más, si es que realmente necesitamos una campaña de banners.
Supongamos que somos un museo ¿para que necesitaríamos una campaña de banners?
Por ejemplo, para publicitar una exposición temporal. En este caso nos
interesaría generar tráfico a nuestra web donde estaría toda la información.
Una campaña CPC (Cost Per Click), donde nos cobrarían en función del tráfico
generado en nuestra web a partir de hacer click en el banner, sería lo más
adecuado. Sin embargo, si lo que queremos es publicitar la imagen de nuestro
museo y que la gente nos deje sus datos para poder enviarles puntual y
directamente una Newsletter por correo electrónico con las últimas novedades,
nos interesaría una campaña CPL (Cost Per Lead), en la que se pagaría en
función de cada nuevo usuario registrado en nuestra web que hubiese llegado al
formulario de registro vía click en el banner. Debe recordarse que el envío de
correos no solicitados es ilegal y denunciable, de ahí la importancia de que la
gente se suscriba de motu propio.
Otros
tipos de campañas son el CPM (Cost Per Mille impressions) en las que se paga
por el número de veces que el banner se visualiza al margen de cuantas veces se
haga click en él. Se utiliza sobre todo para reconocimiento de marca, que la
gente nos conozca. Ejemplo: refrescos, coches, bancos, seguros...
En el CPA
(Cost Per Acquisition) se paga cada vez que tras el click del banner, el
usuario realiza un desembolso económico en la web a la que lo ha enviado. Ejemplo: tiendas
on-line.
Resumiendo,
debemos dejar nuestros mensajes en manos del experto en comunicación (CM o
Curator) y el tipo de campaña en la que se difundan los mensajes a nuestros
expertos en Marketing. Pueden ser los mismos pero no tiene porqué. También hay
que tener en cuenta que si un CM o Curator freelance incluye los dos servicios
tiene que ser más caro que el CM o Curator que solo realiza tareas de
Comunicación.
Otra
de las cuestiones que suele discutirse más es si el CM o Curator tiene que ser
experto en HTML para maquetar la
Web y añadir metadatos y etiquetas específicas para optimizar
el posicionamiento SEO (Search Engine Optimization) en buscadores tales como
Google. Desde mi punto de vista, esto es más cosa del servicio contratado para
diseñar y desarrollar nuestra página web. Como el tema de la web es bastante
complejo, pues ha sido mi profesión durante años, lo dejo para la próxima
semana. Si el CM o Curator contratado es experto en SEO, bienvenido sea. Lo más
adecuado es que nuestra web esté desarrollada de manera que el CM no tenga que
tocar el código fuente de la misma para poder optimizar las palabras y frases
claves de nuestras etiquetas con metadatos cuando sea necesario y sin tener que
solicitar la ayuda de un maquetador en caso de no saber HTML. Aún siendo
experto, podría por accidente borrar un cierre de una etiqueta o una comilla o
hacer mal un anidamiento de etiquetas... podría llegar a no cargarse la página en
el navegador y producir un auténtico desastre. Dejemos a cada uno su función.
Pero ya hablaremos de eso la próxima semana.
Hagamos
un pequeño resumen de lo hasta ahora hemos tenido en cuenta para desarrollar nuestra
estrategia:
· Contratación del personal o servicio adecuado para cada
función.
· Página web –que veremos más a fondo la próxima semana-
· Perfiles en las principales redes (Facebook, Twitter...)
–la estrategia específica SMO (Social Media Optimization) de éstas la veremos
más a fondo en un par de semanas-
· Campañas de comunicación+marketing (Banners, Newsletters...)
· SEO (Optimización de posicionamiento natural de nuestra web en buscadores mediante metadatos)
En
esta lista nos faltaría añadir el SEM (Search Engine Marketing) que consiste en
comprar posicionamiento en los buscadores como Google. Al igual que las
campañas de banners, depende de si nos interesa o no pagar por ello. Debemos
considerarlo como una opción más, pero mi recomendación es esperar a ver que
frutos da la estrategia SEO antes de contratar posicionamiento de pago, pues en
algunos casos, una buena optimización SEO nos puede ahorrar la contratación SEM
dependiendo de nuestros objetivos ROI (Return Of Inversión – Retorno de
Inversión).
En
cualquier caso, todas estas campañas no servirían de nada si no nos llevan a
una web. La próxima semana trataremos de aclarar que tipos de web nos pueden
interesar y que debemos tener en cuenta a la hora de contratar dominios, alojamientos,
tecnologías...
Algunos
dirán que aquí falta la medición de resultados... aún faltan algunas semanas
para hablar de la medición, pero debe tenerse en cuenta que toda estrategia que
se desarrolle debe conllevar paralelamente una estrategia de seguimiento,
estadística e interpretación de datos que deben realizar los expertos en
marketing y no los de comunicación, aunque podría tratarse de la misma persona
o departamento como ya hemos comentado antes.